Este es un libro al que le tengo especial cariño. Fue la llave que abrió la puerta a un mundo del que no he querido salir. Un lugar lleno de fantasía, personajes estrafalarios y mucha diversión.

En él Roald Dahl nos cuenta su infancia de una manera tan amena, despreocupada y divertido que es imposible no caer rendido. Este libro lo recomendaría más a los padres y madres (y demás adultos, con o sin barba) que a los más pequeños. Os lo pasaréis genial y empezaréis a descubrir a este gran (era muuuy alto) genio de las letras.

P.d.: Esta imagen no corresponde con la cubierta de la edición española. No me he podido resistir a Quentin Blake.

Un libro de Beatrice Rodriguez. Editado por Libros del zorro rojo.

De cómo el amor es ciego e impredecible. Cuando sientes la flechita de Cupido atravesar tu corazón ya no hay obstáculo que no se pueda salvar. Seas zorro, oso, conejo o gallina.

Un libro sin palabras para perdernos en sus ilustraciones.

Roberto Aliaga es el autor de “Pingoreta y el tiempo”, “El camión de papel“, “Un reloj con plumas“, “Entresombras y el circo ambulante”, “Entresombras y la llave maestra”… Estos los puedes encontrar en la biblioteca municipal pero ha escrito más, muchos más, y los que le quedan.

Estará con nosotros en febrero en el Club de lectura Tragaletras. Le hemos hecho unas preguntas para que le vayáis conociendo, pero antes dejemos que se presente:

“Nací en Argamasilla de Alba, como Don Quijote, un martes y trece de 1976.
Soy biólogo, estoy casado y tengo un montón de hijos: una niña que se llama Aroa y un puñado de cuentos para niños.
Me gusta esconderme a leer, la leche con cacao antes de dormir, y estar rodeado por mi familia.
Será porque siempre he sido el más pequeño…”

Rober haciendo el indio

Rober haciendo el indio

Tú eres de Argamasilla de Alba, un pequeño pueblo cerca de Villarrobledo. Cuéntanos cosas de cuando eras pequeño.

Cuando era pequeño no era tan alto como soy ahora, ni tenía los pies tan grandes… Además, y centrándonos en el tema que nos ocupa, era asiduo de la biblioteca municipal de Argamasilla, y, sobre todo, sacaba libros de aventuras y cómics; pero jamás pensé que me fuera a dedicar a esto. Un par de libros de aquella época que me encantaron: “Las aventuras de Vania el forzudo” de Otfried Preussler, y “Jim Botón y Lucas el maquinista” de Michael Ende.

¿Cómo consigue alguien publicar un libro? ¿Qué hay que hacer para poder vivir de la literatura?

Publicar el primer libro suele costar un poquito… El secreto es ser muy perseverante. No tiene que importarte que te rechacen una y otra vez. Uno no escribe para las editoriales, sino para sí mismo, y para futuros lectores. Cuando te viene una idea, lo importante es plasmarla en el papel, con mayor o menor acierto. Eso es lo importante, y luego, si te gusta mucho, la envías a una editorial para probar suerte; pero esto siempre debe ser secundario.

¿Vivir de la literatura? Dicen por ahí que es una leyenda urbana…

Nos encantan las ilustraciones de Roger Olmos. ¿Cómo trabajas con él? ¿Habláis mucho entre vosotros?

No me gusta meterme en el trabajo de los demás, así que yo escribo, los ilustradores dibujan, y luego, en la editorial, juntan las dos cosas.

Al margen de eso, Roger y yo tenemos 7 criaturas en común, y sí que solemos hablar de vez en cuando, pero no solo de libros.

Ilustración de Roger Olmos

Algunos personajes de ENTREsombras

¿Nos quedan muchas aventuras por vivir con ENTREsombras?

La tercera sale en abril, se titula “ENTREsombras y el viaje del fin… de curso” y no es la última, porque la historia no se ha cerrado todavía. ¡Pero no sé cuántas faltan!

(La próxima vez que se me aparezca Brady, en sueños, le pregunto)

Empezamos un nuevo año, ¿qué vas a hacer en él?

No suelo marcarme objetivos, normalmente escribo las historias que me van viniendo a la cabeza, y ya está. No escribo todos los días, ni mucho menos. Sólo cuando tengo una historia más o menos clara. Lo que sí hago es leer todos los días. No es un placer, ¡es una necesidad!

¿Sigues tomándote un vaso de leche con colacao antes de irte a la cama? Dinos qué te gusta comer y, si eres cocinica, recomiéndanos una receta.

Claro, el vaso de leche es sagrado. Y si es con una madalena con canela, mejor. Me gusta comer de todo. Soy de estómago agradecido…

¿Una receta? Guisantes con jamón y huevo. Mmmmm

Escrito por Carlos Ruiz Zafón. Editorial Planeta.

Oscar es un chaval que estudia en un internado de Barcelona. Deambulando por la ciudad llega a una casa que cree abandonada… Allí viven Germán y su encantadora hija Marina. Junto a ella vivirá una peligrosa aventura intentando desentrañar el misterio de la Velo-Granell.

Con esta novela podemos ir empezar a transitar la senda que nos llevará de la literatura juvenil al mundo adulto.

Escrito e ilustrado por Ziraldo. Editado por This side up.

Flicts es un color raro. No es rojo. Ni amarillo. Ni se parece al azul. Es sólo flicts. Es triste ser como él. Ningún color le deja que se acerque. Con ninguno combina. No hay ningún lugar para Flicts. Un día se detiene y deja de buscar.

Ziraldo reinventa el cuento del patito feo y nos lo cuenta con una sencillez formal encantadora. ¿Quién no se ha sentido alguna vez diferente e incomprendido?

Escrito e ilustrado por Lluís Farré. Barco de vapor.

Había una vez una niña hambrienta. Lo suyo no era una cosa cualquiera. Esta niña tenía un hambre atroz. Un hambre feroz. Se comía todo lo que hubiera en su casa. Y cuando terminaba, insatisfecha, se mordía las uñas. Un día su abuelo le preguntó si alguna vez había pensado hincarle el diente a un libro. Al principio se rió, le pareción una idea descabellada. Pero una noche, desesperada, cogió uno y… no pudo parar.

El mensaje está claro: “Niños, no seáis cabezones, los libros no dan urticaria. Probad a leer un poquito. Os gustará.”

Escrito e ilustrado por Cyril Hahn. Edelvives.

Rosa, más conocida como Caperucita Roja, es la protagonista de esta historia. Va en patinete a casa de la abuelita, pero por el camino se cruza con el lobo. Se sube a su coche y… Este cuento es un, divertido, despropósito detrás de otro. ¿Quién se zampará la merienda de Caperucita?

Un curioso libro que nos cuenta una historia diferente. Sus páginas, con sugerentes pop-ups, son ideales para ser contadas a los peques de la casa.

Escrito por Gonzalo Moure, ilustrado por Fernando Martín Godoy.

Maíto Panduro es un niño gitano que vive en un barrio de chabolas. Tiene diez años y el apodo de su padre. Le gusta ir temprano al colegio para que su profesora le bañe y le quite los chugales (piojos). Maíto y Susana comparten un secreto, Panduro padre está en la cárcel…

Esta historia, que podría ser de un telefilme, en manos de Gonzalo Moure se convierte en un libro sencillo y encantador. En él conoceremos otras realidades, a menudo lejanas a la nuestra.

Si te animas a leerlo puedes utilizar esta guía de lectura.

 

Gianni Rodari, escritor (y muchas más cosas) italiano, nació el 23 de octubre de 1920. Este mes habría cumplido 90 años. Desgraciadamente murió en 1980.

Entre sus libros podríamos destacar Cuentos para jugar, Cuentos por teléfono, Los enanos de Mantua, Cuentos largos como una sonrisa… Aunque uno que me gusta especialmente es El Pintor. La historia de un pintor tan pobre que no tenía dinero para comprar colores y se hacía los pinceles arrancándose los pelos.

Lo mejor es que os acerquéis a la biblioteca y cojáis alguno de sus libros. Hay para todas las edades.

Bibliografía de Gianni Rodari seleecionada por el Servicio de Orientación a la Lectura (SOL).